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Victoria del rock en Cuba

Victoria del rock en Cuba

Por: Roberto Reyes (5 de noviembre de 2013)

Primero me llegó un rumor. Y como ya he creado alguna inmudidad, no le di importancia. Días después un amigo escribió un mensaje con más detalles en Facebook. Esa vez mascullé una palabrota y, al final, apelé a la calma. No podía imaginar, sin embargo, todo lo que estaba sucediendo alrededor de la posible destrucción de la Agencia Cubana de Rock.

Maxim Rock

Maxim Rock, sede de la Agencia Cubana de Rock.
Foto: www.maximrock.com

Los detalles acabo de conocerlos a través de un mensaje escrito por Juan Carlos Torrente, vocalista de Combat Noise, publicado en la página de Facebook del sitio Cuba Metal. Más que alegre, Trastienda musical está a full de contento y por eso reproduce el texto:

"AQUÍ ESTAMOS LOS DEFENSORES DE LA FÉ"
Juan Carlos Torrente—COMBAT NOISE

Los que me conocen, los que han leído algo de lo que he escrito sobre el Rock y el Metal en Cuba, se darán cuenta de que -entre otras cosas- lo hago en primera persona. Y es que hoy miércoles 30 de octubre sucedieron eventos que hacen esta jornada muy especial para mí. Desde mi punto de vista nuestro Movimiento ha dado un paso gigante y eso me llena de optimismo. Los que pensaron que éste no existía, o que sencillamente no valía la pena seguir luchando, se equivocaron. Hoy fue un día arduo, es casi media noche y estoy extenuado pero como todo buen guerrero, feliz con el hecho de haberlo dado todo por lo que creo y por lo que tantos rockeros y metaleros hemos peleado por décadas en Cuba: RESPETO por nuestra música y por una forma de vida inspirada en una actitud consecuente con ella.

En mi PC escucho el “Defender of the Faith” de JUDAS PRIEST y recuerdo con nostalgia los punzantes artículos sobre la Escena Nacional de Alex y Michel (Scriptorium zine), de Tony Gonzáles y el Jorge el Satan (El punto G zine) y haciendo honor a ellos, a su forma de escribir, y de ser, es que me dirijo a ustedes.

Hoy fue un día agotador pero a la vez tremendo… Cuando los que vengan después, los que retomen la bandera ensangrentada del Rock y el Metal en Cuba alzándola desde nuestras manos altiva e irreverente, rememoren esta jornada como en la que finalmente nos unimos rockeros, promotores, técnicos de sonido, metaleros de la nueva y de la vieja escuela, para hacerle frente a una ofensiva bien articulada en la que se planeaba sofocar legalmente la pujanza de nuestra Escena, desarticular la Agencia Cubana de Rock y al decir de su directora “matar la espontaneidad de los rockeros”.

Hace exactamente 7 días llegué a un ensayo de COMBAT NOISE y me encontré con Pedro baterista de THE SHEPAL. Le comenté sobre lo que estaba ocurriendo en la Agencia –-programación de agrupaciones de reguetón y música popular cubana, cancelación de conciertos de bandas del catálogo en el Máxim y provincia, corrupción administrativa, abuso de poder y… para ser más claros, mariconá e hijaeputá a la cara, sin pudor, a lo aplastante-- y que quería organizar una reunión con todas las bandas para ver como sacábamos del Máxim a su directiva. No hacía falta decirle que de nuestro éxito dependía seguir adelante o regresar al período oscuro en que sufrimos la pérdida del Patio de María, cuando no hicimos lo suficiente para unirnos y reclamar lo que era nuestro. Pedro me dijo “Muy bien, te estábamos esperando porque esa reunión ya está programada y Raúl Nápoles (Jefe de los técnicos de sonido) está al llamarte”. A los 5 minutos tomé el auricular y quedábamos en encontrarnos a las 6:00 PM del otro día todas las bandas del Catálogo.

Ese miércoles nos vimos en la sala de conciertos del Máxim y expusimos nuestros criterios. Los ánimos estaban exaltados y si hubiéramos tenido armas se habría cumplido lo que sentenciaban los JUDAS en su tema “Some heads are gonna roll”, pero aún no las teníamos. Pensé que esa vez no podía quedar todo en meras palabras. Mi experiencia me lo decía, siempre mucho bla bla bla y después nada. Solo que ahora nuestra supervivencia como Movimiento estaba en juego y los que veníamos del Patio de María habíamos aprendido mucho de batallas pasadas, la mayoría perdidas y por eso nos trazamos objetivos precisos y fechas para cumplirlas. Se decidió que cada banda redactara un documento con las inconformidades y violaciones padecidas por culpa de la dirección de la Agencia y entregarlo al día siguiente a Jorgito de la revista Esquife, que estaba allí como uno de los máximos conjurados. El viernes nos encontraríamos otra vez para leer el manifiesto que aglutinaría las opiniones organizadas lógicamente y mejor redactadas, para firmarlo.

El fin de semana los COMBAT NOISE nos fuimos a tocar a Puerto Padre, Provincia de Tunas, y regresamos el lunes. El martes firmamos el documento y como estábamos decididos a actuar cuanto antes y llevar el asunto hasta sus últimas consecuencias, se concluyó aparecernos al otro día con el documento-bomba “Carta de Rechazo a la Dirección de la Agencia Cubana de Rock” en el Instituto de la Música.

Hoy miércoles 30 de octubre nos encontramos a la 1:00 PM en el lugar. Éramos 16 en representación de las bandas y trabajadores del catálogo de la Agencia. En ese momento llegó un auto del que se bajó Blanca Recodet, directora de la Agencia. No tengo palabras para describirles la expresión de su rostro cuando nos vio en pie, esperando por ella… la quijada le llegó al pecho. Dionisio Arce (ZEUS) le dio las buenas tardes y le dijo que sabíamos que vendría al Consejo de Dirección que estaba al efectuarse con Vistel (director del Instituto de la Música) y que queríamos entregarle a ambos un documento donde exigíamos el despido de ella y el de las personas que había traído para trabajar en la Agencia. Que la estábamos acusando por los desmanes cometidos en la programación del Máxim, irrespeto para con los músicos y trabajadores del centro, abuso de poder y corrupción; que el documento venía con copia para el Ministerio de Cultura y Abel Prieto en el Consejo de Estado. Tampoco les voy a describir el pataleo, las súplicas y el reguero de heces fecales que Blanca dejó a su paso mientras nos adentrábamos en el Instituto porque no soy de los que disfruta esos momentos y menos cuando viene de una mujer, pero como dice el dicho “El que siembra su maíz… que recoja su pinol”.

Recordé que hacía unos minutos se nos había informado que esa misma mañana, la que ahora decía sentirse “traicionada”, había convertido de manera arbitraria las Plazas Fijas de los técnicos de audio y sonido de la Agencia, en simples Contratos de Trabajo, lo cual era sin dudas el paso previo al despido de estos; que hacía solo unas horas había dicho que los grupos o sus representantes no podrían buscar más trabajo por su cuenta fuera del Máxim; que no podrían organizar conciertos juntos, o sea, que tendrían que tocar solos “Para mostrar su verdadera convocatoria”. Todo eso así solo unas pocas horas. Pues no se merecía menos quien a ojos vista intentaba hacerle daño a nuestra Escena de forma tan cínica y abusiva.

Vistel bajó de su despacho y nos invitó a subir a conversar. Dentro de la oficina no cabía otra persona y se respiraba un aire denso y tempestuoso. Vistel se veía preocupado, todos lo estábamos, porque aunque había silencio la situación era tensa por ambas partes. Habíamos decidido que uno hablara por todos, que lo hiciera con cordura y diplomacia. Dionisio le explicó nuestro reclamo de forma respetuosa, en voz baja pero decidida y le entregó el documento. La respuesta fue encontrarnos mañana jueves una representación nuestra y la Comisión del Instituto que, previa lectura del manuscrito, lo discutiría con nosotros.

Al salir del Instituto nos dirigimos al Ministerio de Cultura y entregamos dos copias, una para el Ministro y otra para el Consejo de Estado. Quedaba ahora lo más difícil, hablar con María Gattorno (Nuestra María, la del Patio) y convencerla de que ella era la única que podía dirigir la Agencia y que nadie osaría negarle ese derecho. Fuimos caminando hasta Nuevo Vedado bajo el tremendo sol de la tarde, decididos a no marcharnos sin una respuesta. Al llegar a su casa no estaba y tuvimos que sentarnos en la acera hasta que vimos aparecer a lo lejos aquella figura emblemática, leyenda viva y madre de todos nosotros.

María nos invitó a pasar con su dulzura acostumbrada y comenzó a leer el documento. Se hizo silencio por varios minutos y solo el ruido del motor del aire acondicionado se mantenía inalterable. Yo estaba sentado casi a su lado y la observaba esperando que llegara al final, donde aparecía su nombre propuesto para dirigir la Agencia. Recordaba que en más de una ocasión muchos de nosotros habíamos tratado de convencerla con ese fin y que todo había sido en vano. Al terminar la lectura María se llevó las manos al rostro, pasaron unos segundos y nos dijo con voz queda, “lo siento muchachos, pero me es imposible”. Sus razones eran de peso y yo lo daba todo por perdido cuando Dionisio comenzó a hacerla entrar en razón. Raúl Nápoles (sonido), Dela (bajista ex-ESCAPE), Oso (representante de THE SHEPAL), Jorgito (revista Esquife) y yo entre otros lo apoyamos en un dialogo que duró casi un par de horas y que terminó con un SÍ de María. No sé por qué me sorprendí tanto, y es que ¿qué no hace una madre por sus hijos? En ese momento me sentí verdaderamente feliz y las Campanas del Infierno tañeron en mi corazón. Nada más admirable que ese sacrificio en el que se abandona la tranquilidad de una vida casi bucólica, en el que se saca fuerzas de donde no hay para regresar a la carga y liderar los ejércitos metálicos de la Isla.

Jueves 31.
Eran las 4:00 PM cuando nos encontramos en el despacho del Instituto Dionisio Arce, Raúl Nápoles, Eddy Escobar, Alberto Muñoz (Productor de la Agencia), el director de THE SHEPAL y yo, con Vistel, Osmany (Subdirector del I.C.M) y dos secretarias, o eso creo que eran, pues allí estaban tomando nota de todo lo que se hablaba. Los que exigíamos la deposición de la nueva Dirección del Máxim dejamos claro nuestra inconformidad con lo que acontecía últimamente en la Agencia y la propuesta de María Gattorno para sustituirla en el cargo. Por parte del Instituto hubo un total apoyo y la respuesta que todos esperábamos. Ya no somos tan jóvenes ni tan ingenuos como para creer que todo ha terminado, pero indudablemente habíamos dado un gran paso. Sabemos que no se ha ganado la guerra (estamos conscientes de eso) pero le habíamos dado un golpe de muerte a la Dirección de la Agencia y habíamos convencido a María de retomar su lugar histórico. Nos habíamos unido los principales exponentes del Rock y el Metal en La Habana para contra-atacar de forma organizada, disciplinada y solo dos agrupaciones se negaron a alzar la voz junto a sus hermanos de causa: DEAD POINT y ESTIGMA. No soy quien para recriminarlos por decisiones de este tipo, y por eso ahora me vienen a la mente Joel y Vitico de ANCESTOR; Yando, Alejandro y Justo de ESCAPE; Lázaro y AGONIZER; Fanny y Zeppelin de HIPNOSIS. Ninguno de ellos se hubiese quedado fuera del despacho del director del Instituto de la Música. Por eso, aunque estén lejos, en este momento los siento junto a nosotros en esta eterna lucha por revindicar el Rock y el Metal en Cuba.

Un abrazo a todos
Juan Carlos Torrente—COMBAT NOISE

— Cuba Metal | Facebook





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